Los sistemas recubrimientos farmacéuticos son un estándar en el sector, por las ventajas que ofrece tanto a consumidores como fabricantes. Por ejemplo, permite hacer más atractivas las píldoras y tabletas, al añadir colores y apariencias agradables. También pueden proporcionar un mejor sabor en las pastillas o neutralizar o encapsular en la medida de lo posible el sabor desagradable de algunos medicamentos. De esta manera, pueden consumirse y se evitan problemas de personas, niños e, incluso, mascotas que se niegan a consumir la pastilla.

Más allá del aspecto estético, la principal función de los distintos tipos de recubrimientos farmacéuticos es conservar los principios activos hasta su digestión. Las coberturas garantizan la estabilidad del medicamento, además lo protege de factores que pueden degradarlo, por ejemplo, humedad, luz, entre otros. También son una opción para identificar los fármacos, evitar que se contaminen y haya reacciones adversas, facilitar la ingesta. Inclusive, tiene funciones más complejas, como regular la liberación del principio activo, ralentizar su disolución y evitar que interactúen con ciertos órganos.

Actualmente, hay varias clasificaciones de recubrimientos. Una muy general los divide en dos clases: entéricos y no entéricos. Los últimos son más sencillos y convencionales y consisten en un revestimiento mínimo que permite la fácil degradación de los medicamentos. Por otra parte, los recubrimientos entéricos brindan una mayor cobertura, que, en ocasiones, es de múltiples capas. Esto con la finalidad de que las tabletas resistan y no se disuelven rápido, especialmente cuando tienen contacto con los jugos gástricos del estómago.

Como mencionamos, se trata de una clasificación muy general y está basada tanto en la resistencia como grosor de la cobertura, no obstante, hay otra clasificación que muchos usan y se basa en los materiales utilizados y en los métodos de manufactura. Aquí encontrarán cuatro tipos de recubrimientos: de película, azúcar, por microencapsulación y por compresión. Abordemos las características de cada uno de los sistemas recubrimientos farmacéuticos a continuación.

Recubrimientos de azúcar

Se trata del recubrimiento convencional. Otro nombre que reciben es «grageado» y, de todos los procedimientos usados actualmente para recubrir tabletas, es el que lleva más tiempo en la industria farmacéutica. Consiste en aplicar una o múltiples capas de sellado para que el núcleo quede aislado y se mantenga intacto el principio activo. Las capas son formadas a partir de una solución acuosa de polímeros y sacarosa. Cabe agregar que el engrosado varía según el nivel de resistencia requerido en el medicamento.

Usualmente, la tableta se alisa tras haber añadido las capas de la solución. En caso de que el alisado no sea tan elevado, es posible agregar una capa adicional de jarabe de azúcar para que el fármaco sea mucho más liso. Tras esto, suelen añadirse colorantes y, por último, la gragea es pulida para conferir su característico brillo.

Este método ofrece varias ventajas, por ejemplo, tiene excelente resistencia, además es simple y la más asequible en el mercado. Cabe agregar que los consumidores aceptan mejor los medicamentos, ya que mejora el sabor y aspecto.  No obstante, se trata de un proceso lento y no es posible hacer regulaciones precisas de la liberación del principio activo.

Recubrimientos de película

Son también conocidos como film coating y consiste en cubrir el principio activo con una capa elaborada a partir de varios polímeros. Según las necesidades de los fabricantes, se usan diferentes plastificantes o polímeros. Las características más notables de estos son que no presentan sabor, olor y color. Son solubles; sin embargo, resisten muy bien a las distintas sustancias del tracto gastrointestinal. Resisten también a la humedad, luz y cuarteaduras, además captan bien los pigmentos y son uniformes.

Entre las ventajas que ofrecen destacan la ligereza del producto sin comprometer su flexibilidad y resistencia, además el proceso de aplicación es muy rápido. Puede añadirse cualquier color y pueden contener a los fármacos en varias formas. No obstante, tiene algunas limitaciones, por ejemplo, son inflamables y se requieren solventes para su fabricación.

Recubrimientos por compresión

Consisten en la compactación de un material seco alrededor del fármaco, que se comprimió previamente mediante un método parecido (se usa la misma maquinaria para los dos casos). Presenta una limitación: es mecánicamente complejo. Sin embargo, presenta ventajas que la compensan, como su bajo precio y la posibilidad de prescindir de cualquier tipo de solvente.

Microencapsulación

Estos sistemas recubrimientos farmacéuticos son una variación del recubrimiento de película, aunque, en este caso, las cápsulas son pequeñas y, usualmente, se encapsulan a la vez en cápsulas más grandes. Este doble encapsulamiento se debe a la necesidad de mayor tiempo para que se disuelva y una mayor segregación del componente activo.

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